Psicobióticos y Salud Mental: La Ciencia Detrás de la Conexión Entre tu Intestino y tus Emociones
El intestino y el cerebro mantienen una conversación constante que puede influir en distintos procesos del organismo, incluidos el estrés, el sueño y el bienestar emocional, explicó el doctor Rodrigo Corona, quien señaló que el cuerpo humano debe entenderse como un ecosistema en el que conviven microorganismos que participan en la digestión, la protección inmunológica y la producción de sustancias capaces de enviar señales al sistema nervioso.
El médico especialista en psiquiatría expuso que “durante muchos años se enseñó que el cerebro era el órgano rector y que el resto del cuerpo obedecía. Hoy sabemos que el intestino mantiene un diálogo constante con el cerebro”, dijo y agregó que dicha comunicación ocurre mediante diferentes rutas, entre ellas el nervio vago, el sistema inmunitario, los metabolitos producidos durante la digestión y la actividad de los microorganismos intestinales.
Corona Amezcua participó en el marco de la presentación de un psicobiótico durante el cual se explicó que justamente los psicobióticos son probióticos específicos estudiados por su interacción con el eje microbiota-intestino-cerebro, y que sus posibles efectos dependen de cada cepa, por lo que no pueden atribuirse indistintamente a todos los probióticos.
En el evento se habló de Lactobacillus plantarum PS128, la cepa específica del psicobiótico presentado, la cual fue aislada originalmente de hojas de mostaza fermentadas y ha sido objeto de investigaciones relacionadas con el estrés, la calidad del sueño, la ansiedad y algunas condiciones neurológicas.
Por su parte, Andrés García, CEO de M8, part of Arcera, explicó que el psicobiótico con la cepa Lactobacillus plantarum PS128 fue presentado en México en 2023 y que ahora retoma su disponibilidad nacional con una estrategia que contempla fortalecer la distribución mediante farmacias de cadena, plataformas digitales y otros puntos de venta, además de acompañarlo con información científica y orientación responsable.
Los participantes coincidieron en que la salud de la microbiota no depende exclusivamente de un suplemento, sino que una alimentación equilibrada, actividad física regular, sueño suficiente, relaciones saludables y manejo adecuado del estrés forman parte de un abordaje integral.