Legado, Alta Cocina y la Fuerza Femenina de Barolo: Una Noche con Chiara Damilano
Hay noches en las que el vino no solo se sirve; se cuenta, se hereda y se respira. El arte de la mesa tiene la capacidad única de transformarse en un escenario de narrativas poderosas, y la reciente cena maridaje que compartimos con la prestigiosa bodega italiana Damilano fue, sin duda, una de ellas.
La velada fue un recorrido sensorial por las colinas del Piamonte y una celebración de hitos. Frente a nosotros, encabezando la mesa con una elegancia magnética y contemporánea, se encontraba Chiara Damilano. Ella representa la evolución, la visión global y la indiscutible fuerza femenina que hoy impulsa y da nueva energía a una de las casas vinícolas más tradicionales y respetadas de Italia. En un universo históricamente dominado por hombres, ver a una mujer liderar con tal naturalidad y conocimiento el legado de su familia es la clase de inspiración que en WOWMAN nos apasiona visibilizar.
La atmósfera de la noche estuvo impregnada de historia. Damilano no es un nombre cualquiera; es sinónimo de Barolo, de respeto a la tierra y de una constancia que ha sabido embotellar el tiempo. Sentarse a la mesa con Chiara fue entender que la tradición vinícola se mueve, se adapta y se fortalece cuando una mujer toma las riendas de la estrategia global.
El menú de la noche creado por el prestigioso chef Axel Vázquez y la reconocida sommelier Mirell Riviello, fue el diálogo perfecto entre la audacia culinaria y la maestría líquida de la bodega. Una crónica de cuatro tiempos que se grabó en la memoria.
La experiencia comenzó con una entrada que desafió los sentidos: un Carpaccio di pesce acompañado de manzana, agua de cítricos y la sutil salinidad del caviar de lumpo. Un plato de una ligereza milimétrica que encontró a su pareja ideal en el Langhe DOC Chardonnay «G.D.». Este blanco demostró de inmediato que el Piamonte también sabe hablar el idioma de la frescura elegante, rompiendo el mito de que la región es solo territorio de tintos robustos. El equilibrio entre la acidez cítrica del plato y las notas untuosas del vino fue el primer gran acierto de la noche.
El primer tiempo nos llevó directo a las raíces del norte de Italia con un impecable Risotto ai funghi tartufati. El aroma profundo de la trufa y la textura cremosa del arroz exigían un vino con carácter pero con una acidez única. La respuesta fue el Barbera d’Asti DOCG «Zero Sette». Un tinto accesible, noble y lleno de fruta roja que abrazó las notas terrosas del hongo, creando un momento de absoluto confort gastronómico.
El clímax de la noche llegó con el segundo tiempo. El chef Axel presentó un clásico reversionado: Filetto di manzo tonnato (filete de res con la icónica salsa de atún y alcaparras). Servir este plato —complejo por su combinación mar y tierra— junto al rey de la noche, el Barolo DOCG Cerequio, fue maestría. El Barolo Cerequio es un «Cru» de altísimo prestigio, un vino imponente, estructurado, con taninos firmes y una complejidad que evoca tabaco, cuero y frutas negras. En boca, la potencia del Barolo envolvió la untuosidad de la salsa tonnata y la jugosidad del filete, logrando un maridaje disruptivo, sofisticado y memorable. Fue el recordatorio perfetto de que, en la alta cocina como en los negocios, los movimientos audaces son los que conquistan.
Por último, la mesa se tiñó de nostalgia piamontesa con un tradicional Zabaione, ese postre untuoso a base de yemas de huevo y vino, que se sirvió junto al brillante Moscato d’Asti DOCG. La burbuja fina, la frescura y la dulzura honesta del Moscato limpiaron el paladar, cerrando la noche con una nota de alegrí, ligereza, y sí, de esa sensación golosa de querer un poco más.
Al final de la noche, mientras las copas se vaciaban y las conversaciones se volvían más íntimas, quedó claro que el verdadero valor de Damilano no solo reside en sus extraordinarios viñedos, sino en las personas que los mantienen vivos.
Chiara Damilano nos demostró que el liderazgo femenino no necesita elevar la voz para hacerse notar; se impone a través del conocimiento, la pasión y el respeto absoluto por el origen. Una velada que nos recordó que las grandes marcas se construyen con historia, pero se consolidan en el futuro gracias a la visión de mujeres dispuestas a reescribir las reglas del juego.
Una copa de Barolo por ellas. ¡Salute!