Mi Gran Boda Mexa, Siendo Curvy

 

Por Circe Sol

 

A través de una serie de artículos los invito a seguirme en esta experiencia que es organizar una boda en Ciudad de México. 

 

   Para empezar a contar la historia quiero que sepan un poco de nosotros. Yo soy médico, -específicamente pediatra- en mis treintas, casi pisando los cuarenta. Hasta antes de conocer a mi futuro esposo,  me había rendido en encontrar el amor. 

 

   A través de unos amigos, en fiestas de cumpleaños, conocí a la que ahora será mi cuñada. Nos hicimos buenas amigas fácilmente. Me invitó a una fiesta de disfraces de villanos de Disney, fui vestida de Úrsula. 

 

   Fui la primera en llegar, así que mi amiga me presentó a su hermano Pablo diciendo que a ambos nos gustaban los videojuegos y se fue a cambiar.  

 

   Intenté sacarle plática sobre un videojuego (Zelda: Tears of the Kingdom), a lo que solo me contestó que no lo había jugado: “lo tengo de pisa-papeles” y siguió preparando unos coctéles. A pesar de que me había gustado, terminaron mis intentos de platicar con él. El resto de la fiesta no convivimos mucho, ya después lució su disfraz de Hades, muy adecuado para demostrar su mal humor ese día. 

 

   Pasó el tiempo, y varios de la fiesta seguimos en contacto en un chat, y después por redes sociales. A mi me hacían reír sus publicaciones, así que un día me atreví a comentarle algo. Poco a poco fuimos platicando, haciéndonos amigos, escribiéndonos. 

 

   Se mudó a otro estado pero seguía la amistad creciendo, y en un momento que no sé exactamente definir, hubo una llama encendida en esa amistad. Cuando por fin nos volvimos a reencontrar en persona, la intensidad de los sentimientos que habían crecido era notoria, así que empezamos a andar. A pesar de la distancia, de nuestros pasados difíciles, diferencia de edad, de situaciones laborales, a pesar de todo, la relación se fortaleció y ahora estamos aquí, a punto de casarnos. 

 

 

 

 

   Nunca quise ser una prometida eterna, planeando todo durante más de un año, así que cuando encontramos una fecha, 7 meses después del compromiso, la tomamos. A pesar de la premura y todas las dificultades que eso ha agregado, no me arrepiento, ya que a mi no me gusta tener “pendientes” en mi cabeza, prefiero que esto fluya y sea pronto, entre otros factores. Antes de que lo sospechen, no, no estoy embarazada, pero sí me he puesto a pensar que es casi imposible para alguien casarse muy rápido. Entiendo ahora por qué hay muchas parejas que deciden no hacerlo. 

 

   Hoy me encuentro muy feliz, pero enfrentándome a mi peor enemigo: los trámites. Creo que nadie menciona que es la parte más compleja de la boda, y no depende de si es civil o religiosa, ya que para ambas, hemos tenido que conseguir y buscar en rincones, varios papeles. Desde certificados de bautizo, primera comunión, actas de nacimiento, incluso que las copias no salían bien. Aún no termino con todo el papeleo. A pesar de que fue lo primero que inicié hace ya 2 meses, todo debe coordinarse con el trabajo del día a día, horarios laborales del novio, la novia, y de las oficinas del papeleo. Creo que es la razón principal de las “Bridezillas”. 

 

 

 

El impuesto boda

 

   Hace algunos meses me encontré con una publicación sobre una maquillista que reclamaba que una cliente la contrató para un evento, enterándose después que fue para su boda. Leí varios comentarios, tanto a favor como en contra, pero principalmente comentaba que el precio era distinto por el tipo de productos que utiliza. Sin embargo, es una realidad que existe: un aumento de precio por el hecho de que sea para una novia. 

 

   Vestidos, zapatos, fotografía, cena, en todo he visto una diferencia significativa entre costos cuando se trata de una boda, comparando por ejemplo si fuera para una graduación.

   Ahora que también existen rangos de precios para todos los gustos. Ya les iré comentando algunas de mis experiencias al respecto. 

 

El misterio de las bodas: Inbox

 

   Si creen que en esta sección les hablaré sobre algo mágico y hermoso de las bodas, se equivocan. 

   A lo que me refiero con misterio es a la poca información real que dan. Para todo buscan engatusar para después dar la cantidad precisa del costo.

 

27 vestidos

 

   Si, estoy usando el título de una película que me encanta. Pero en realidad parece que mi encrucijada para encontrar vestido de novia no fue tan amigable como la película. 

 

   Y es que al presentarme no mencioné que tengo obesidad, y aunque siempre he batallado con la ropa y en encontrar tallas grandes, -quisiera decirles que ya sé qué talla soy- y ha sido evidente que NO hay uniformidad. En su gran mayoría fui 16 (USA)/ 52 (europea), pero me quedaron pocos 14, uno 18 algo justo, uno 22 muy poco flojo. Sería el primer cambio utópico que quisiera ver en todo, que las tallas, sin importar el número, sean reales.

 

   Otra gran desventaja en la búsqueda de vestidos es la poca información sobre los costos y la disponibilidad de tallas. Tuve que agendar cita, ir personalmente, para poder obtener el mínimo de información. 

 

   La primer tienda a la que fui por recomendación de la icónica Priscila Arias (alias la “Fatshonista”) quien fue muy amable en contestarme en mensaje privado por Instagram diciéndome que para encontrar tallas grandes la tienda ideal era “David´s Bridal”. En realidad tenía razón. En su mayoría, si tienen varias tallas grandes y a precios muy económicos (desde $13,000). Sin embargo, la atención no es buena, nadie te orienta, dejan probar sólo 5 vestidos, y si no sabes qué buscar se vuelve muy complejo. No todos los modelos vienen en tallas amplias, y la calidad de los vestidos es algo baja. Pero para buscar algo rápido y efectivo me pareció una gran opción. 

 

 

 

 

Por insistencia de mi tía, una señora de excelente gusto y quien se ofreció a ser mi madrina de vestido, fuimos a Pronovias. Ahí, en toda la tienda sólo tuvieron un solo vestido de mi talla 52 Europea, que se alejaba mucho del atuendo sencillo que yo tenía en mente. La atención fue muy buena, me sentí una princesa ya que te ayudan a vestirte, principalmente para cuidar el valor del vestido (Los mas baratos son de $50,000). Las opciones de mi talla tendrían que pedirse con 6 a 12 meses de anticipación. Si hay tallas, son vestidos hermosos, caros, pero de muy buena calidad. Si su idea es un vestido de aquí y son de tallas extra, sólo deben pedirlo con suficiente anticipación. Con el riesgo de pedirlo sin probarlo antes.  

 

 

 

 

Después llegué a Atelier, una gran opción. En general tienen pocas piezas, pero todas tienen opción a llegar a más tallas, ya que las envían desde España bajo pedido. 

 

Normalmente debes pedir con 6 meses de anticipación, pero por un costo de $4mil extra para acelerar la aduana, podrían tenerlo en 3 meses. Dan mucha apertura a modificar el vestido, agregar mangas, disminuir la cola. La atención es maravillosa, muy personalizada, amistosa, se ve que saben de costura por las sugerencias que dan. Tienen trucos para ayudarte a que te pruebes todos los vestidos aunque no tengan alguno en tu talla. Los materiales son de muy buena calidad, y son de buen precio ($30,000 aproximadamente). En mi caso, quería tantas modificaciones que no valía la pena. 

 

 

 

 

 

   Había intentado ir a Bridenformal, pero en la sucursal Polanco había sólo 3 vestidos de talla extra, ninguno del estilo que buscaba. Por azares del destino, me crucé después en la sucursal de Satélite, donde habían como 10-15 vestidos de talla extra, ya que es mas grande. Me atendió Claudia, me asesoró muy bien, fue algo vergonzoso que tienen que ayudarte a vestir. La calidad de las telas bien, no maravillosas pero no malas. El costo igual aproximadamente $30,000, sin embargo en muchas ocasiones tienen ofertas y se puede encontrar hasta la mitad de precio. 

 

 

 

 

 

 

Hemos avanzado mucho en cuestión de tallas, pero sigue siendo solo una sección de las tiendas de un 10% o menos, por lo que debemos de conformarnos con lo que hay en nuestra talla y adaptarnos.

 

 

   Quisiera agregar en esta sección sobre mi vestido para la boda civil. En la organización estoy viendo hacerla antes para agilizar y facilitar algunos trámites. Al ser un evento mas pequeño quise comprarlo por Amazon, vi la tabla de tallas, me medí, y pedí la 18W. Pocas semanas después, al llegar el paquete, me pruebo el vestido y me llevé una desagradable sorpresa. La calidad extremadamente mala, el corte no era el de la fotografía, incluso tuve que usar una playera abajo por lo pronunciado del escote. Les anexo fotos del “lo que pedí” versus “lo que me llegó. 

 

 

 

 

 Comparo con mi hermana, que se casó en 2018 siendo una talla 10 (aproximadamente). Se probó como 100 vestidos de 10 tiendas diferentes, pudo cambiar de opinión, elegir un estilo. En cambio, si aumentamos de talla, nuestras opciones se reducen.

  

   Al ir a la “Expo Me Caso” pude confirmar esto, les contaré en otro artículo todas mis desventuras en este evento. Lo que puedo adelantar es que había varios “stands” de vestidos de novia, algunos que ya hemos comentado como BridenFormal, David´s Bridal. Pero vi algunos nuevos como Novias de España y Algo Azul, en el que si vi algunas tallas extras, pero igual como un porcentaje pequeño de todos. En Novias de España pude encontrar incluso talla 20, muchos modelos lindos, no quise probarme nada por incomodidad. En Algo Azul, es una comercializadora mexicana de vestidos que traen de otros países, si incluía algunas tallas, pero los modelos no me gustaron ni la calidad. 

 

   Se preguntarán cuál de todas las opciones de vestidos va ganando, la realidad es que decidí ir con una modista, Isabella Almanza. Ya conocía su trabajo, diseñó el vestido de mi mamá para la boda de mi hermana. Tal vez si no conociera su trabajo de cerca no hubiera pensado en esto como una opción. El costo aproximado es de $30,000. Depende de la tela, de la dificultad del trabajo, y del “impuesto boda” aumentado. Sin embargo, lo vale: por la calidad que se puede lograr (asegurando personalmente que las telas sean las mejores), que sea la idea que tengo en mi cabeza, sin riesgo de una compra por internet, y un buen trabajo como el que sé que ella realiza. 

 

Una foto vale mas que mil palabras

 

  En mi familia siempre hemos dado mucha importancia a la fotografía. A los 12 años aprendí a tomar fotos con una Nikon manual. Y no hay viaje en el que no lleve mi cámara Canon. No soy experta, nunca he aprendido ni tomado clases, pero es algo que me gusta. Pero al ver el mundo de las bodas, me encuentro que la fotografía de eventos es muy extensa. Hay muchos estilos, y de igual manera tuve que investigar para saber el mío. Tras ver Instagram varias recomendaciones, me gustó el estilo documental (mas espontáneo, menos pose). 

 

  A través de una página en Facebook, donde varias mujeres recomiendan en base a sus experiencias (Lady Multitask), encontré algunas opciones muy buenas. Alberto Coper y Mónica Terroba fueron de mis favoritos. Ambos con un costo aproximado de $30,000. 

   

Una gran desventaja en la organización -como mencioné antes- es el impuesto boda y el misterio. En el caso de los fotógrafos, casi todos me pedían una reunión virtual queriendo convencerme, antes de decirme el costo del trabajo. Y esa fue la razón de la gran vergüenza que pasé. 

 

   Usé información que mi hermana tenía de su boda en 2018, ella fue muy meticulosa en buscar opciones de todo. Encontré en su información la de un fotógrafo que en su lista en ese entonces cobraba entre 15 y 20 mil pesos, sabía que probablemente hubiera aumentado sus precios un poco, me atreví a buscarlo y escribir en su página preguntando informes. Su nombre, Salvador Carmona.  Me contestó que no tenía mi fecha libre, pero empecé a recibir mensajes y llamadas de números desconocidos, -sólo uno se presentó de manera que entendí lo que sucedía- Salvador les pasó mi fecha y contacto, para ellos ofrecerme sus servicios. A todos les pedí ejemplo de su trabajo y cotización, siendo difícil que me dieran la última con facilidad. 

 

 

Empecé a ver fotografías hermosas de eventos. Y al recibir los precios entendí que estaban en dólares y cerca de los 100 mil pesos la cobertura del evento.

 

 

   Lo confirmé con uno de ellos, muy amable y talentoso, Ricardo Castro (Grupo Trascendi) con quien había quedado la posibilidad de hablar en una videollamada, le confesé antes que había caído en mi error de asumir que los costos serían parecidos a los que le dieron a mi hermana, cuando al parecer, había saltado a la fama Salvador de manera muy merecida. Me dijo que efectivamente, había pasado mis datos a un chat de fotógrafos elite del país que fueron quienes me contactaron. 

 

   Tras mi momento vergonzoso, parece ser que pasé a otro extremo. Pedí recomendaciones de fotógrafos en el salón del evento. A pesar de ser amable y de un precio muy económico. Me compartió su trabajo y lo consideré malo, con fotografías más compatibles con alguna graduación. Esperando que en algún punto su trabajo vaya mejorando con la experiencia, omitiré su nombre. 

 

Trámites por doquier 

 

   El obstáculo más grande de todos, la razón por la que se enloquecen las novias: los trámites. 

 

   Sin importar el tipo de boda que vayas a escoger, parece que es más difícil casarse que separarse. 

 

   Una vez que festejamos el compromiso, lo primero que hice fue pedir informes en la Iglesia. La lista de papeles por conseguir incluía INE, acta de nacimiento actualizada, comprobante de domicilio, fotografías infantiles, etc. Nos pedían una carta de bautizo actualizada de ambos, por lo que tuve que ir a la capilla donde nos bautizaron a cada uno, cuando manejan horarios de apertura de 2 a 3 horas al día (uno de ellos sólo abría 3 dias a la semana). Esperé varios días  ya que por festivos de semana santa y pascua cerraban las oficinas. Por fin llevo, según creí, todos los papeles, pero no nos aceptaban el comprobante de primera comunión de mi novio. Porque cuando nosotros éramos niños no había actas de primera comunión, sólo nos daban una imagen de recuerdo. Tuvo que ir con fotografías de su primera comunión y ese recuerdito a la arquidiócesis correspondiente para comprobar que sí la había hecho. 

 

   Creyendo que todo estaba resuelto, voy nuevamente con los papeles, y me informan que el sólo hecho de prometer que iba a hacer el curso prematrimonial y el matrimonio civil no era suficiente, cuando nos habían dicho antes que si. Todo esto sólo es para la presentación con el padre.

 

   Así que después me di a la tarea de buscar un curso prematrimonial que pudiéramos tomar por los horarios laborales complicados de ambos, por fin encontré uno virtual en la noche. 

 

   Después me enfrenté a algo peor: los trámites de gobierno. Leyendo los requisitos por internet de diferentes delegaciones, pensamos casarnos en Querétaro donde vivía él, o en Ciudad de México. 

 

   Por el trabajo de ambos y la cercanía, optamos porque fuera en Ciudad de México. Uno busca y encuentra sólo esto: 

 

 

 

 

 Sin nadie que resuelva dudas, desde Locatel me comunicaron con alguien que me explicó por fin que el curso ante el juez (apartado 4) no lo tenía que hacer primero, sino que tenía que iniciar el proceso en línea. 

 

   Subí la información que me pidieron, esperé el tiempo determinado. Hasta que, sorpresa, recibí un correo de rechazo. 

 

 

 

 

Sin un número telefónico directo, sin más información que el rechazo, entré en pánico, desde el trabajo llamé a Locatel otra vez. Y una señorita (Brenda Torres) grosera y poco paciente, me dijo que viera la plataforma. He de admitir que fue un error mío, me faltó en la solicitud de “no deudor”, agregar un primer nombre. No fue truco, ninguno de los dos estamos como “deudores alimentarios”. 

 

   Esperaremos ahora otros 10 días hábiles para que aprueben los papeles. 

 

 

Expo 

 

   Varias veces al año, como tres o cuatro, hay exposiciones enfocadas al mundo de las bodas. Y, ¡sí que es un mundo!

 

   Por las fechas coincidía que en la ciudad había una “Expo Me Caso”, así que pensé que era un “must” de hacer cuando se está organizando una boda. 

 

   La aventura empezó bien, fue en el World Trade Center, costo de entrada $160 (ciento sesenta pesos mexicanos). La distribución de los stands fue algo diferente, en un lado fotografía, al otro vestidos, otro joyería, lo cual era interesante para no generar competencia. 

 

   Entre los vestidos de novia, me di a la tarea de confirmar lo que había observado en las tiendas, cumplen con un aproximado de 10% de tallas extras en ciertos estilos, y para pedir algo en específico se requiere mucho tiempo de anticipación o incluso no existe la opción. Eran únicamente 8 las tiendas participantes (David’s Bridal, Bridenformal, Algo Azul, Novias de España, Eurodress, Rafaella, Nizber Bridal, Kateryna Olek). Precios promedio de $20 a 30mil pesos mexicanos. Algunas rebajas pero en general considero que eran pocas opciones, funciona más como un muestrario. En lo personal no quise probarme vestidos, ya había ido previamente a algunas tiendas, y como ya comenté me quedé con una idea fija de lo que buscaba. Además de la incomodidad de unos cambiadores pequeños, el tener que salir con vestidos que no me quedaran en medio de tanto público, la simple idea me pareció en lo personal algo terrible. 

 

   De fotografía habían puestos tanto de videógrafos, fotógrafos y cabinas fotográficas, con 11 puestos en total de todos los rubros. Si es recomendable igual tener ya en mente el estilo de fotografía que se busca, o del tipo de cabinas. Yo buscaba una cabina fotográfica tipo espejo, lo cual no había. 

 

   Además de stands de vinos y licores, belleza, invitaciones, salones de boda, agencias de viajes para la luna de miel, etc. 

 

   Tras varias vueltas y cotizaciones, llegué a la conclusión de que hay dos puntos útiles para ir a una expo, y yo no estaba en ninguno de ellos. 

 

   El primero, cuando vas empezando totalmente, en el que no has visto ni pensado nada, ahí puedes ver algunos salones, ir probando vestidos muestra en un solo lugar, ver opciones de tipos de fotografía. Tal vez en este punto recomiende solo ver, planear qué hace falta y definir gustos. 

 

   El segundo, al que aún no llego, es tener ya todo definido y es útil para ver promociones de algún producto que ya conoces que quieres en tu evento. 

   También es probable que sea cuestión de personalidades, creo que ya tengo bien formada una idea en la cabeza, además de que soy indecisa y prefiero checar muchas opciones con precio o estilos diferentes. 

 

    Les dejo más información en el takeover que hice en las redes de Wowman para que, al igual que yo, no les digan, no les cuenten, sobre ir a una exposición de bodas. 

 

 

 

COMMENTS
  • Romina

    REPLY

    Es cierto solo nos pintan el lado bonito de una boda y nunca las cosas tormentosas por las que se tienen que pasar, los detalles que se deben afinar, deseo que todo salga bien y aunque has tenido malas experiencias todo se acomodará para tu gran día

    junio 7, 2025
POST A COMMENT